Despuès de mi abuelo Stefano, mi padre Renzo, hoy soy yo, de nuevo Stefano, tercera generaciòn que garantiza la continuaciòn de este trabajo. He nacido en al año 1952 y me dicen que antes que aprender a decir "papà" he aprendido a decir "pipa", como prueba de cuànto este objeto era y es en perfecta uniòn con mi familia.

Inevitablemente he comenzado muy pronto a trajinar en el taller de mi familia, dedicandome a pequeños trabajos durante las vacaciones de la escuela. En el año 1968, para ayudar a mi padre ya septuagenario mi presencia se hizo constante, continuando mis estudios en los cursos de la tarde del istituto Tecnico de Varese, y al mismo tiempo he podido conquistar a todos los efectos el titulo de Pipemaker.

Me gusta mi trabajo, estoy orgulloso de lo que hago y estoy orgulloso de continuar una tradiciòn que considero un patrimonio raro y de mucho valor que estoy seguro muchos me envidiaràn.
Hoy mi taller es pequeño, trabajamos yo, mi esposa Sara y una colaboradora fiada, tambièn ella con decenios de experiencia.
He sido yo que he elegido de dedicarme a una producciòn calificada, dando una fuerte marca artezana a mi producto, cosa que he hecho porquè el mio, antes de ser un trabajo, es para mì una pasiòn. No ha sido fàcil seguir esta via, y no han sido pocos los problemas que he tenido que enfrentar: de estos, el màs difìcil que superar, la desconfianza de quien es incapaz de un juicio objetivo en el evaluar una pipa, y que muchas veces se esconde detràs de efìmeras expresiones conocidas.
Hoy tengo una produccion de pipas muy limitada, y todas las que realizo las hago con cuidado y atenciòn, porquè me gusta mimar a mis pipas mientras trabajo, y confieso que, de vez en cuando, me dà làstima separarme de ellas: en cada pipa hay un pedacito de mi, me permite ser creativo, aspirar a algo siempre mejor y sobre todo poder convivir con su belleza.

Mis pipas estàn producidas siguiendo sobre todo un esquema clàsico, sus lineas tienen que ser armoniosas y claras, bien balanceadas en sus formas. El brezo que utilizo es todo italiano (el mejor en absoluto) y està sazonado por mucho tiempo, en modo natural, sin forzamiento y por todo el tiempo necesario para garantizar un resultado òptimo.
Por expriencia sè que para crear buenas pipas la singularidad de este maravilloso material tiene que unirse necesariamente a la simplicidad, y a la pureza de las lineas, sin privarlas de una justa contribuciòn de originalidad dònde sea necesario, y al mismo tiempo sin caer nunca en la aproximaciòn o en lo comùn.
Una linda pipa nunca nace por caso, es el resultado de un justo equilibrio de elementos, de estètica, de una sobresaliente manualidad y, no ùltima, de una grande atenciòn para la funcionalidad, caracterìstica que muchas veces se olvida.

Mis pipas estàn hechas asì, creadas para fumar bien, para que sean lindas, y para que sean apreciadas en el tiempo, son el espejo de un "Made in Italy" en el cual yo me identifico, ellas encierran toda la tradiciòn, la experiencia y el orgullo de tres generaciones de Pipemakers, cada una de ellas no representa solo una marca, sino tambièn y sobretodo una pàgina de historia.
